"Fue la batalla más larga de cuantas se pelearon en Tuscatlán o en cualquier otra región de El Salvador. Empezó a la medianoche, cuando las primeras granadas cayeron desde la loma, y duró toda la noche y hasta la tarde del día siguiente. Los militares decían que Cinquera era inexpugnable. Cuatro veces la habían asaltado los guerrilleros, y cuatro veces habían fracasado. La quinta vez, cuando se alzó la bandera blanca en el mastil de la comandancia, los tiros al aire empezaron los festejos.

Julio Ama, que peleaba y fotografiaba la guerra, andaba caminando por las calles. Llevaba su fusil en la mano y la cámara. Andaba Julio por las calles polvorientas, en busca de los hermanos gemelos. Esos gemelos eran los únicos sobrevivientes de una aldea exterminada por el ejército. Tenían dieciseis años. Les gustaba combatir junto a Julio; y en las entreguerras, él les enseñaba a leer y a fotografiar. En el torbellino de esta batalla, Julio había perdido a los gemelos, y ahora no los veía entre los vivos ni entre los muertos.


Caminó a través del parque. En la esquina de la iglesia, se metió en un callejón. Y entonces, por fin, los encontró. Uno de los gemelos estaba sentado en el suelo, de espaldas contra un muro. Sobre sus rodillas, yacía el otro, bañado en sangre; y a los pies, en cruz, estaban los dos fusiles.

Julio se acercó, quizá dijo algo. El gemelo que vivía no dijo nada, ni se movió: estaba allí, pero no estaba. Sus ojos que no pestañeaban, miraban sin ver, perdidos en alguna parte, en ninguna parte; y en esa cara sin lágrimas estaba toda la guerra y estaba todo el dolor. Julio dejó su fusil en el suelo y empuñó la cámara. Corrió la película, calculó en un santiamén la luz y la distancia y puso en foco la imagen. Los hermanos estaban en el centro del visor, inmóviles, perfectamente recostados contra el muro recién mordido por las balas.Julio iba a tomar la foto de su vida, pero el dedo no quiso. Julio lo intentó, volvió a intentarlo, y el dedo no quiso. Entonces bajo la cámara, sin apretar el disparador, y se retiró en silencio. La cámara, una Minolta, murió en otra batalla, ahogada en lluvia, un año después."

La Frontera del Arte
El libro de los abrazos
Eduardo Galeano

Matemurga











Zumba la Risa, Grupo de teatro comunitario Matemurga.

Más sobre teatro comunitario en el blog de la "Red de Fotógrafos de Teatro Comunitario" (de la cual soy parte)
http://reddefotografos.blogspot.com/

La "Red de Fotógrafos de Teatro Comunitario" fue reconocida con el Premio "Teatro del Mundo 2009" que entrega el C.C. Ricardo Rojas/UBA, en la categoría "Fotografía"

Festival Destravarte 2009










1º encuentro de arte trans de la Ciudad de Buenos Aires

Algunas de estas fotografías han sido publicadas en Alemania y Austria ilustrando la cobertura de la periodista Daphne Ebner
http://www.lateinamerikanachrichten.de/index.php?/artikel/3775.html

Escuela de Clown de Marcelo Katz.









Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.


Defensa de la Alegría.
Mario Benedetti.

Organización Barrial "Tupac Amaru"











Movilización a favor del aumento salarial de los estatales y en contra del tarifazo.
San Salvador de Jujuy, 09/09/2009.

Fotos: Romina Morozovich y Rosario Palumbo.

Organización Barrial "Tupac Amaru"


Volcán, Jujuy.


Construcción de Viviendas Sociales, Calilegua, Jujuy.


Defensas, Alto Comedero, Jujuy.


Construcción del hotel de la Tupac Amaru, Alto Comedero, Jujuy.

Fotos: Romina Morozovich y Rosario Palumbo.
"Hiladio Sánchez vive en la oscuridad, como los murciélagos. Como los murciélagos, ve por los oídos. Pero los murciélagos no saben sacar fotos, Hiladio es fotógrafo, y de los buenos.
Era jugador de fútbol, y de los buenos, hace veintipico de años. Jugando para la selección nacional de Cuba, un pelotazo lo tumbó. Parecía muerto. Tiempo después, despertó en el hospital. Estaba vivo. Estaba ciego.
Además de ver por los oídos, Hiladio ve por los ojos de su imaginación y su memoria, y ha encontrado la manera de contarnos lo que ve. Cámara en mano, ejerce sus artes de manosanta de la imagen. Mide la distancia por los pasos, y ajusta el diafragma según el calor del día o la frescura de la tarde. Y cuando todo está listo, apunta y hace puntería guiado por las voces o por los silencios, que nunca están callados.
Hiladio fotografía a sus vecinos, apoyados contra la pared marcada de cicatrices, y fotografía las sábanas colgadas del alambre y las jarras y los sartenes colgados de los clavos, el leve paso de las horas y las gentes, la luz del sol en el patio y la sombra que la corta de un tajo.
No fotografía la luz de la luna, aunque la conoce bien. Cada noche, esos dedos helados le tocan la cara. Es la luna, que lo llama. Y el ciego se hace el sordo."


El Fotógrafo.
Bocas del Tiempo.
Eduardo Galeano.

El Epico de Floresta







"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. "


El libro de los abrazos.
Eduardo Galeano.

El Cachuso Rantifuso, Grupo de teatro comunitario "El Epico de Floresta"
http://www.elepicodefloresta.com.ar/
Estas fotografías son parte de la muestra colectiva "La Comunidad en Escena" de la "Red de Fotógrafos de Teatro Comunitario"
http://reddefotografos.blogspot.com/